Centro de Simulación Empresarial

  • Pablo Esteban alumno de 3º de ADE+Mk


Ferrovial une su estrategia de responsabilidad corporativa a la estrategia de negocio para conseguir sus tanto sus objetivos económicos como los sociales y medioambientales.


La RSC no solo le permite generar un bien común con sus actividades sino que también beneficia a la empresa desde el punto de vista financiero. Ferrovial se financia, entre otras fuentes, gracias a su cotización en Bolsa y a los mercados de deuda. Se preocupa por mantener una relación fluida y proactiva con analistas e inversores, anticipando sus expectativas y respondiendo a los asuntos claves no solo de su cuenta de resultados sino también de la agenda global del desarrollo sostenible.


Esta especial sensibilidad de Ferrovial la ha convertido en un valor de referencia dentro de los ratings de empresas sostenibles. Sus acciones están presentes en algunos de los índices de sostenibilidad más reconocidos internacionalmente, entre los que destacan el DJSI (Dow Jones Sustainability Index) o el FTSE4Good.


Esta reputación financiera facilita el acceso de ferrovial a inversores más enfocados al largo plazo y a la creación de riqueza sostenible y social. Además, en los mercados de deuda, accede a diferentes fuentes de financiación con ventajas y costes más favorables que las ofrecidas a otras multinacionales que no demuestran el mismo compromiso. Vemos, por tanto, como las empresas con unas políticas sólidas de RSC son capaces de distinguirse como responsables captando más inversión y teniendo una evolución bursátil más estable en el medio y largo plazo. Según KPMG, el 45% de los 100 mayores inversores institucionales del mundo incorporan ya en sus análisis de inversión criterios ambientales, sociales y de gobierno.


En la gráfica vemos como el índice bursátil de empresas sostenibles supera en estabilidad y crecimiento al de las demás empresas en el mismo periodo de tiempo. Ser sostenible no es únicamente una obligación legal o una necesidad de imagen corporativa. Es un pilar de toda estrategia de negocio que pretenda generar una riqueza sostenible no solo para los accionistas sino para sus empleados, proveedores, clientes y la sociedad en general.


Como cierre presentamos el siguiente gráfico en el que comprobamos como Ferrovial crece por encima de la media del sector y del índice Ibex. Aunque detrás de esta excelencia habrá múltiples factores estratégicos estamos seguros de que uno de ellos habrá sido su compromiso por el desarrollo de políticas RSC.





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  • Cristina Cuadrado Alumni de ADE

Os adjunto un pequeño video, dura 7 minutos...os animo a salir de vuestra zona de confort y a soñar creyendo en vosotros mismos, que muchas veces se nos olvida hacerlo.

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  • Jose María Peláez Marqués Profesor de Habilidades


El concepto de Responsabilidad Social Corporativa y, lo que es más importante, su aplicación práctica mejora constantemente. Afortunadamente estamos pasando de un lavado de imagen para compensar las alcantarillas de las empresas, a una asunción realista y práctica de lo que las empresas pueden hacer para mejorar la sociedad.

Algunas empresas españolas como el BBVA y Ferrovial han dado un paso más allá al considerar que sus propios empleados son también parte de esa sociedad que deben mejorar. Así, incluyen la satisfacción de sus empleados en las políticas de RSC como un activo de su Balance Social. Puestos a medir el impacto social de una empresa, parece lógico comenzar por los que primero reciben ese impacto: sus propios empleados. Es bueno que las empresas inviertan en el bienestar de comunidades indígenas en el Amazonas pero también deben preocuparse por el de sus empleados que están más cerca.


Como escribía en mi primer blog sobre los vertidos tóxicos de las empresas, la tristeza, la ansiedad o la agresividad que algunas empresas generan en sus empleados son una contaminación para la sociedad que puede ser mucho más dañina que las luces sin apagar, los folios impresos en vano, chimeneas humeantes y aguas residuales.


Si esta concepción global de la Responsabilidad, con mayúsculas, se extiende y las empresas se la toman en serio, habremos dado un paso decisivo en la Dirección de RRHH. Saltaremos del HR 2.0 al 10.0 de golpe. Bastará con ese balance social real e integrador y no serán necesarios tantos sellos que en ocasiones suenan a cruel ironía. Algunas empresas que tiene el sello de Best Place to Work, a juicio de sus empleados deberían añadir al título “…in case you don´t have any other alternative”. Otras que tienen el de Top Employer, para sus empleados, Top se debería traducir por topo, ya que solo seres ciegos que no vean lo que pasa fuera de su madriguera pueden aceptar que esa compañía sea un modelo de trato a los empleados.


He escrito varias veces que las empresas no tienen alma, no existen, solo existen realmente las personas que las forman. Las empresas no son lo que dicen sus sellos o su Misión en la web, sino lo que cada día son y hacen sus empleados. Por eso no basta con crear un departamento de RSC y publicarlo en la web o en el informe anual con fotos muy humanitarias, cada uno tenemos que vivirlo en nuestro día a día siendo mucho más humanos.


Una vez más no me quiero quedar en un artículo de tertuliano de radio o de columnista mosqueado. No me quedo en “hay que ver que mal esta todo”. Os propongo lo que escribo en el título. Comencemos a cambiar la personalidad de nuestras empresas asumiendo nuestra responsabilidad social en la felicidad del que tenemos al lado. Tal vez no podamos cambiar al cb de nuestro jefe pero si podemos cambiar el mal ambiente que genera introduciendo, por ejemplo, nuestro espíritu positivo y de servicio a los demás. Venciendo el mal con abundancia de bien, según conocida frase que usa la Universidad Francisco de Vitoria como lema.


Os propongo algunas prácticas elementales y os animo a contribuir con vuestras ideas:

  • Si te preguntan qué tal estás di siempre que estás bien. Hay algunas personas que no paran de contarnos lo mala que es la empresa, sus jefes, los otros departamentos… Aunque fuera verdad y lo estemos pasando mal por el trabajo no solucionamos nada amargando a los demás con nuestra negatividad. Corremos además el riesgo de dar ideas al vecino para amargarse en vano. Dejemos eso para los que realmente nos quieren y nos pueden ayudar.

  • Si te mandan un correo a mala leche responde al día siguiente y solo al que lo manda. Hay terroristas del e-mail. Como todo es a distancia, les parece un buen medio para molestar a los demás. Además, como arma de destrucción masiva es estupenda, porque el afectado se rebota y responde poniendo en copia a más gente, creando así una onda expansiva de encabronamiento que llega hasta la alta Dirección. La única forma de que dejen de hacerlo es que no haya la reacción que esperan. No respondas en caliente o mejor, no respondas nunca.

Iba a añadir que no aburras al compañero contándole tus vacaciones pero algunos me han dicho que soy un antipático por meterme con los que te cuentan su vida en el trabajo. Creo que con estas tres ideas ya se os ocurrirán muchas más.

  • No te lleves tu ansiedad, ni tu trabajo, a casa. Admito que la pregunta “¿Qué tal en el trabajo, cariño?” es parte de la rutina de vuelta a casa. No conviertas también en rutina la respuesta y mucho menos esa en la que dices lo malísimas personas que son tus compañeros y lo aburrido que es tu trabajo. Así estas contagiando también tu casa de mal rollo, déjalo en el trabajo, como el material de oficina.

Iba a añadir que no aburras al compañero contándole tus vacaciones pero algunos me han dicho que soy un antipático por meterme con los que te cuentan su vida en el trabajo. Creo que con estas tres ideas ya se os ocurrirán muchas más.

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